RESERVAS · GUÍA PRÁCTICA

Reservas en una cafetería pequeña: apunta lo justo

Si las reservas llegan por teléfono, mensaje o en persona, una sola lista compartida puede evitar búsquedas y malentendidos. No necesitas un plano de sala para empezar.

Los cuatro datos que sí ayudan

  1. Fecha: confirma día y mes en voz alta.
  2. Hora: usa el mismo formato para todos, por ejemplo 14:00.
  3. Personas: cuenta también a los niños si afectan al espacio necesario.
  4. Nombre: el mínimo para localizar la reserva cuando llegan.

Solicita teléfono solo si realmente vas a confirmar o gestionar cambios por ese canal, y explica para qué lo usarás.

Una capacidad que se pueda cumplir

Define cuántas mesas puedes atender por tramo, según personal y duración habitual de la visita. Cuando entra una reserva nueva, mira las anteriores de esa hora. Si hay duda, promete confirmar después de revisar en lugar de aceptar a ciegas.

Cuando hay un cambio o una cancelación

Edita la reserva existente. Así el equipo ve la versión actual y no aparecen dos mesas para la misma persona. Si se cancela, deja constancia sin mantenerla entre las próximas llegadas.

Pequeño hábito: antes del servicio, revisa la lista una vez con la persona que recibirá a los clientes. Esa revisión vale más que un registro perfecto que nadie mira.

Reservas solo si te aportan algo

En Hostialería puedes activar o esconder las reservas manuales según el tipo de local.

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